De regreso a casa
(Fuente. archivo personal) en capilla VIRGEN DE LA PEÑA (Tartagal-Salta)Se habían cumplido nueve días de la partida de mi madre, dolor, recuerdos, anécdotas, risas, todo junto, recordando su hermoso existir. Quedamos para la oración y el acompañamiento familiar.
Cumplido el tiempo, regresamos a nuestro hogar. Antes de llegar a destino; solo faltaba una hora de las diez que era el viaje; nos comunicaron que no podíamos seguir avanzando, se había caído un puente por el intenso temporal desatado un mes antes.
Y ahí quedamos, varados! eran las siete de la mañana.
Nos bajaron del colectivo a todos los pasajeros; los choferes se fueron y quedamos ahí, abajo con todos los bártulos. Mi bebé de ocho meses y mis dos hijos “mayores” de nueve y once años; compañeros cariñosos y comprensivos de toda mi vida.
Y comienza el peregrinar, buscar en qué lugar nos alojaríamos, no había hoteles, ni confiterías libres (un pueblo muy chico y demasiada gente varada, todos los colectivos que se dirigían para allí no podían pasar). Comencé a caminar por todo el pueblo buscando a dónde alojarnos, estaba todo embarrado, con ese barro resbaladizo y pegajoso que provocaba mi deslizamiento y solo por la Providencia no me caía; me embarré hasta las rodillas. Mucho andar, mucho golpear puertas y nada, nadie tenía lugar para albergarnos. Se me representaba José y María buscando un lugar ¡¡¡para que naciera el Niño!!! cuánto cansancio habrán sentido! Cuánto agotamiento!!! lo mío quedaba pequeñito, pero ahí estaban mis modelos, mi fuerza, mi sostén.
Oración, oración, oración...
Llegó la tarde, se acercaba la noche, ya doce horas deambulando; nos sentamos en el cordón de la vereda, en hilera, mis hijitos y una señora con su hija, que hasta ése momento ya nos habíamos hecho amigas y nos acompañábamos.
Oración, oración, oración...
Imprevistamente escuché que se acercaba una camioneta y desde allí pronunciando mi nombre...me buscaban!!! sin poder creer que fuese verdad ¡¡¡Justo antes de que llegara la noche como tanto había pedido!!! “aquí, aquí” les gritaba levantando mis brazos, les hacía señas que allí me encontraba…
Se acercaron y me avisaron que mi esposo los enviaba para que nos busquen y que nos trasladarían a una localidad cercana. Les agradecí y les dije que yo estaba con mi amiga y su hijita, si podíamos ir juntos. Me dijeron que no había espacio. Como respondí “entonces me quedo yo también” encontraron el lugar... y allí nos fuimos ¡¡¡Gracias Dios!!!
Nos alojaron en un lugar no muy cómodo pero que me pareció un paraíso, los mosquitos nos llevaban literalmente, pero yo feliz por que mis hijos estaban resguardados.
La Providencia quiso que no desarmara los bolsos, sólo saqué pañales y algo que tenía para dar de comer a mis hijos. El tiempo de regreso a nuestro destino era incierto, la lluvia no calmaba y ni los helicópteros llegaban….Cuándo a las 05:00 escuché otra vez mi nombre, llamándome a los gritos y corriendo “apure”! “apure”! que está un avión (de pocas plazas) por salir en una hora!
A guardar todo urgente! levantar hijitos, valijas, bolsos...y allí fuimos… 45 minutos de viaje y llegamos...el avión estaba listo para despegar con las hélices en marcha, el chofer que nos llevaba bajó corriendo y le hizo señas para que nos espere; el piloto le respondió levantado una mano y abriendo los cinco dedos en señal de que sólo contaba con esa cantidad de lugares...y éramos cinco!!! (a mi bebé la llevaría en mi regazo).
Glorifiqué a Dios! ¿ que todo lo relaciono con El? SI!...no creo en las casualidades...creo en la Divina Providencia.
Y llegamos a destino….
El me mantuvo, el ángel de la guarda fue nuestro custodio. Mi osadía no fue por mérito propio, alguien me dijo “pero para hablar de amor tienes que hablar del amor en serio”...si esto no es AMOR en serio no sé que será…
Nuestros desconciertos por tantas paradojas de la vida no se resuelven con explicaciones académicas. Tal cómo nos enseñó Pablo “Pero en virtud de la Ley, he muerto a la Ley, a fin de vivir para DIOS. Yo estoy crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que CRISTO VIVE en mí; LA VIDA QUE SIGO VIVIENDO EN LA CARNE, LA VIVO EN LA FE en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí.(Gal 2,19-20)
De que nos vamos a morir...seguro!!! pero que no se nos muera el alma, la esperanza. Desde la época de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos es combatido violentamente y los violentos intentan arrebatarlo”(Mateo 11,12)
Por eso se trata de una realidad presente pero habrá que esperar con paciencia los largos plazos de la vida y de la historia para verla instaurada en plenitud.
¡¡¡YO CREO!!!...mas allá de mis imperfecciones, más allá de mis errores, de los “escollos” que fui superando con Su Ayuda y con Su Gracia. Por eso Jesús enseñó a sus discípulos la oración del Padrenuestro donde se pide: ”Venga a nosotros tu Reino y hágase Tu Voluntad en la tierra como en el cielo”.
Es necesario pedir cada día la llegada del Reino, y también hacer algo concreto para participar de el.
Habían pasado sólo 10 días de la partida de mi madre…y de regreso a casa… como Dios manda...
La casa es el lugar que habitamos, es el recibimiento y la morada que permiten la edificación de uno mismo. Es mi habitación, mis libros, mi música y sobre todo los míos “mi familia” (frase encontrada “casualmente” en el libro “Lo acepto todo” de Carlos Avellaneda)
En Génesis 25:58 dice: Entonces llamaron a Rebeca y le preguntaron? Quieres irte con éste hombre? ”si” respondió ella.
Y en Génesis 2:24: Por eso el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos llegan a ser una sola carne”
Se acercaron y me avisaron que mi esposo los enviaba para que nos busquen y que nos trasladarían a una localidad cercana. Les agradecí y les dije que yo estaba con mi amiga y su hijita, si podíamos ir juntos. Me dijeron que no había espacio. Como respondí “entonces me quedo yo también” encontraron el lugar... y allí nos fuimos ¡¡¡Gracias Dios!!!
Nos alojaron en un lugar no muy cómodo pero que me pareció un paraíso, los mosquitos nos llevaban literalmente, pero yo feliz por que mis hijos estaban resguardados.
La Providencia quiso que no desarmara los bolsos, sólo saqué pañales y algo que tenía para dar de comer a mis hijos. El tiempo de regreso a nuestro destino era incierto, la lluvia no calmaba y ni los helicópteros llegaban….Cuándo a las 05:00 escuché otra vez mi nombre, llamándome a los gritos y corriendo “apure”! “apure”! que está un avión (de pocas plazas) por salir en una hora!
A guardar todo urgente! levantar hijitos, valijas, bolsos...y allí fuimos… 45 minutos de viaje y llegamos...el avión estaba listo para despegar con las hélices en marcha, el chofer que nos llevaba bajó corriendo y le hizo señas para que nos espere; el piloto le respondió levantado una mano y abriendo los cinco dedos en señal de que sólo contaba con esa cantidad de lugares...y éramos cinco!!! (a mi bebé la llevaría en mi regazo).
Glorifiqué a Dios! ¿ que todo lo relaciono con El? SI!...no creo en las casualidades...creo en la Divina Providencia.
Y llegamos a destino….
El me mantuvo, el ángel de la guarda fue nuestro custodio. Mi osadía no fue por mérito propio, alguien me dijo “pero para hablar de amor tienes que hablar del amor en serio”...si esto no es AMOR en serio no sé que será…
Nuestros desconciertos por tantas paradojas de la vida no se resuelven con explicaciones académicas. Tal cómo nos enseñó Pablo “Pero en virtud de la Ley, he muerto a la Ley, a fin de vivir para DIOS. Yo estoy crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que CRISTO VIVE en mí; LA VIDA QUE SIGO VIVIENDO EN LA CARNE, LA VIVO EN LA FE en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí.(Gal 2,19-20)
De que nos vamos a morir...seguro!!! pero que no se nos muera el alma, la esperanza. Desde la época de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos es combatido violentamente y los violentos intentan arrebatarlo”(Mateo 11,12)
Por eso se trata de una realidad presente pero habrá que esperar con paciencia los largos plazos de la vida y de la historia para verla instaurada en plenitud.
¡¡¡YO CREO!!!...mas allá de mis imperfecciones, más allá de mis errores, de los “escollos” que fui superando con Su Ayuda y con Su Gracia. Por eso Jesús enseñó a sus discípulos la oración del Padrenuestro donde se pide: ”Venga a nosotros tu Reino y hágase Tu Voluntad en la tierra como en el cielo”.
Es necesario pedir cada día la llegada del Reino, y también hacer algo concreto para participar de el.
Habían pasado sólo 10 días de la partida de mi madre…y de regreso a casa… como Dios manda...
La casa es el lugar que habitamos, es el recibimiento y la morada que permiten la edificación de uno mismo. Es mi habitación, mis libros, mi música y sobre todo los míos “mi familia” (frase encontrada “casualmente” en el libro “Lo acepto todo” de Carlos Avellaneda)
En Génesis 25:58 dice: Entonces llamaron a Rebeca y le preguntaron? Quieres irte con éste hombre? ”si” respondió ella.
Y en Génesis 2:24: Por eso el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos llegan a ser una sola carne”

Mi testimonio de vida...para Gloria de Dios!!!
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